Querido Bló,
Es de un aburrimiento, por favor, la caña que nos meten y las broncas que nos sueltan en el telediario. Los niños, que no desayunan por culpa de las madres hipotecadas hasta la tráquea, prometen déficit de atención y ser la nueva clase enferma del mañana: gordos. Bienaventurados los gordos, nos recuerda el informativo de las nueve, porque ellos se comerán todo el arroz de la China mandarina. Bienaventurados los gordos, Jesús, porque se morirán de un infarto en las escaleras del metro, sudando grasas, hamburguesas y el ridículo más tremendo por haber sustituido los masajes, la batuka y el feng-shuy por una vida mando en mano en el sofá de casa.
Vamos mal, nos regaña Pedro Piqueras, por irresponsables y malos cristianos, siempre despilfarrando recursos - mira los gordos - o malgastando energías, como las capitales de esta Europa que se cree rica, dale que te pego al neón y al estreno de cartelera cuando hay niños en África que no tienen que llevarse a la boca. La culpa es nuestra. Un día, te lo juro, Matías Prat va a salir de la pantalla plana y nos va a calzar a hostias: se nos acaba el agua, se derriten los glaciares del Ártico, los osos polares y los pingüinos se asfixian y los icebergs navegan a toda pastilla por el Pacífico buscando un petrolero contra el que empotrarse. ¿Y nosotros qué hacemos, ah, ah, ah, pandilla de niñatos mimados? Temo, de verdad, el día en que Lorenzo Milá me haga una quedada a la puerta de casa para hacerme tragar el Protocolo de Quioto con patatas. Que si fumamos demasiado, que qué es eso de relajarnos en la bañera y por qué coño se nos ocurre dejar el ordenador encendido durante la noche…
¿Quién cojones tuvo la peregrina idea de pasarlo bien en cuanto vivimos? Debemos tener cuidado con las grasas, con la carnes, comer pescado sin agotar las existencias de sardina, bacalao o la especie que esté de moda en la lista de extinciones; respetar la marmota y el lince ibérico, olvidarnos del valor terapéutico del alcohol, querer a la burka como a nosotros mismos, recuperar las tradiciones ancestrales de los pueblos asturianos. Hacer, hacer, hacer. Para eso están los telediarios, los titulares de la prensa y las voces de comando de los medios de comunicación: para que tengamos bien claro que la estamos cagando. No sabemos en qué, para seguro que está mal.

4 Comentários:
Echan de menos el cilicio castigador.
Penitenciagite, penitenciagite!!!
Jajajaja!!! Va a ser eso, ya verás!
Un besito
Bom, pelo menos com a vida sexual não se metem...por agora!
Es como si tuvieramos a un ser pequeñito encima de cada hombro. Por un lado (en el del maravilloso mundo del telediario. Ja!) Pedro Matías Lorenzo de Prat, repitiendo: Esta mal, esta mal, no, no puedes, prohibido, pecado, engorda, se gasta, contamina... ; y por el otro (en el del maravilloso mundo del "primer mundo". JA, JA.) Ronald Mc-Publicidad, diciendo: Compra, compra, come, gasta, firma, marcas, grasas, dólar, crédito, compraaaa
Pa volvernos loc@s tú!!!
Enviar um comentário
<< Home