YO PÚBLICO: HORMIGAS BLANCAS
Que gente como yo, que decora el salón de casa según la disposición de la tele, haya perdido la fé en la televisión es un fracaso civilizacional. El fin de una era. Una traición a Chanquete, a la cultura del anuncio, al hasta aqui puedo leer, a Los ricos también lloran, a Friends, a Informe Semanal, a la muerte de Paquirri, a Marte y Trece y, por qué negarlo, a los treinta años que llevo amoldando el culo a los sucesivos sofás de mis también sucesivas casas según la parrilla. Debo más a la Doctora Ochoa que a la mayoría de mis ex-novios y estoy convencida que muchos de mis amigos lo son gracias a La Bola de Cristal y a Tocatta. Para la gente como yo, currante insatisfecha y al borde de la edad adulta, la televisión no es una vía de escape, un relax, es la razón para no cortarse las venas los domingos de resaca. La tele me ha salvado de disgustos de amor, del final de mes sin un duro y, más de una vez, de la misma madre que me parió.
Pero algo pasó. Empecé a sospechar que mi amiga la tele se estaba volviendo un poco puta cuando un día entraron en mi casa las tenonas Mama Chicho, Manolo Escobar y sus goles son amores, Jesús Gil en el jacuzzi y la máquina de la verdad. Bueno, siempre nos quedará Humor Amarillo, pensé, mientras Emilio Aragón hacía el tres en raya y Lobatón reunía familias felizmente dispersas. Ojo, tampoco fueron fáciles los años 90. Mucho hortera andaba suelto por los pasillos de las inauguradas televisiones privadas. Todos tenemos un pasado y mucha ombrera que esconder y quizás por eso no presté atención cuando ese orejón llamado Chapi (quién sabe donde?, por cierto) exclamó eso de Qué me dices! Ni yo ni nadie y de repente una criatura de nombre Jorge Javier Vázquez se hizo el amo de la siesta nacional. From lost, to the river, habrá pensado algún directivo de TeleCinco y ahora la televisión nos recuerda que no hace falta carrera, hablar idiomas o ser civilizado para que te eleven a la categoría de famosete. El mismo JJV es un ejemplo de como un idiota sin gracia puede llegar a ser conocido y respetado. Y si eres lo suficiente amoral incluso te regalan un progama para que lo dirijas. Como Hormigas Blancas, ese excavadora del pasado ajeno, con derecho a debate posterior y mesa redonda. El otro día una vieja alicatada juró que sabía que le habían dicho que Miguel Bosé no folla hace cinco años. Pues muy bien. No se salva ni el Tato en esta tertulia: La Jurado, Anita Obregón, Bibi Andersen (ya me dirán qué coño hay que descubrir sobre el pasado de Bibi Andersen. Qué era un hombre? Oh, cielos!). Pero cuando anuncian para esta semana que el investigado será Adolfo Suarez - el pasado secreto, el abandono a su esposa - a mí se rompe el alma. No voy a rasgarme la camisa y gritar al cielo sobre lo mucho que debe España a Adolfo Suarez, pero si me permito escribir que esto no es televisión, sino asco puro, poca vergüenza y mucha desfachatez en nombre de la audiencia y la demanda. Y falta de respeto. Quién será el próximo? Yo? Por qué no, también tengo un pasado, algo que esconder y, quien sabe, un público interesado en mis miserias. Esto la traición a la carta de ajuste.
Que gente como yo, que decora el salón de casa según la disposición de la tele, haya perdido la fé en la televisión es un fracaso civilizacional. El fin de una era. Una traición a Chanquete, a la cultura del anuncio, al hasta aqui puedo leer, a Los ricos también lloran, a Friends, a Informe Semanal, a la muerte de Paquirri, a Marte y Trece y, por qué negarlo, a los treinta años que llevo amoldando el culo a los sucesivos sofás de mis también sucesivas casas según la parrilla. Debo más a la Doctora Ochoa que a la mayoría de mis ex-novios y estoy convencida que muchos de mis amigos lo son gracias a La Bola de Cristal y a Tocatta. Para la gente como yo, currante insatisfecha y al borde de la edad adulta, la televisión no es una vía de escape, un relax, es la razón para no cortarse las venas los domingos de resaca. La tele me ha salvado de disgustos de amor, del final de mes sin un duro y, más de una vez, de la misma madre que me parió.
Pero algo pasó. Empecé a sospechar que mi amiga la tele se estaba volviendo un poco puta cuando un día entraron en mi casa las tenonas Mama Chicho, Manolo Escobar y sus goles son amores, Jesús Gil en el jacuzzi y la máquina de la verdad. Bueno, siempre nos quedará Humor Amarillo, pensé, mientras Emilio Aragón hacía el tres en raya y Lobatón reunía familias felizmente dispersas. Ojo, tampoco fueron fáciles los años 90. Mucho hortera andaba suelto por los pasillos de las inauguradas televisiones privadas. Todos tenemos un pasado y mucha ombrera que esconder y quizás por eso no presté atención cuando ese orejón llamado Chapi (quién sabe donde?, por cierto) exclamó eso de Qué me dices! Ni yo ni nadie y de repente una criatura de nombre Jorge Javier Vázquez se hizo el amo de la siesta nacional. From lost, to the river, habrá pensado algún directivo de TeleCinco y ahora la televisión nos recuerda que no hace falta carrera, hablar idiomas o ser civilizado para que te eleven a la categoría de famosete. El mismo JJV es un ejemplo de como un idiota sin gracia puede llegar a ser conocido y respetado. Y si eres lo suficiente amoral incluso te regalan un progama para que lo dirijas. Como Hormigas Blancas, ese excavadora del pasado ajeno, con derecho a debate posterior y mesa redonda. El otro día una vieja alicatada juró que sabía que le habían dicho que Miguel Bosé no folla hace cinco años. Pues muy bien. No se salva ni el Tato en esta tertulia: La Jurado, Anita Obregón, Bibi Andersen (ya me dirán qué coño hay que descubrir sobre el pasado de Bibi Andersen. Qué era un hombre? Oh, cielos!). Pero cuando anuncian para esta semana que el investigado será Adolfo Suarez - el pasado secreto, el abandono a su esposa - a mí se rompe el alma. No voy a rasgarme la camisa y gritar al cielo sobre lo mucho que debe España a Adolfo Suarez, pero si me permito escribir que esto no es televisión, sino asco puro, poca vergüenza y mucha desfachatez en nombre de la audiencia y la demanda. Y falta de respeto. Quién será el próximo? Yo? Por qué no, también tengo un pasado, algo que esconder y, quien sabe, un público interesado en mis miserias. Esto la traición a la carta de ajuste.
Etiquetas: hormigas blancas, televisión, yo público

8 Comentários:
si pero no cariño que me gustas!
Por falar em público interessado nas misérias alheias, socorro-me de si, sua alteza rititi, tão a par que está da realidade (e da realeza) espanhola para que nos esclareça sobre o que pode levar o presidentíssimo presidente do PP Mariano Rajoy a sair de casa de meias rotas, a acreditar na interviu, e eu acredito.
ai melher... andas muito revoltada, essa hormona anda nervosa, a precisar de uns gins tónicos extra :) Devias deitar a televisão janela fora e assim ficas só com a boas recordações que tens dela... tu lembras-te do 1 2 3 e do "¿como estaba la plaza?? abarrotadaaaaa"... Foder, te entiendo perfectamente, hecho de menos esa tele... pero bueno k hacer
ahh es que después de ver a Carmina Ordoñez, un año después de morir, siendo entrevistada en la tele todo es posible...
Fb, ora muito obrigada.
Cronista, olhe, acho mal que o Señor Rajoy ande por sí a mostrar a meia desfeita. Uma ordinarice.
Princesa Leo, ando com falta de carências alcoolicas, de tanta gira familiar pela iberia. Mas sim, isto está muito mau. E já viste a Encarna Sanchez, que depois de morta, não a deixam em paz?
Que hablas tio?
From lost, to the river!!! jajaja...
Tambien se usa esta expresion en Portugal???
KE fuerte ke fuerte ke fuerte!!!
Eu não aceito publicidade no meu blogue: "parabéns pelo blog já agora visitem o meu". Eu apago. Pimba. Querem publicidade, paguem.
Mais: Txika, cielo, la expresión from lost to the river no existe en portugués, pero debería. Es divina. Es más hay un libro llamado "Speaking in Silver" que, como su nombre amenaza, es una novela escrita en inglés con expresiones españolas, como "don't worry, tunafish" (http://www.dooyoo.es/libros/speaking-in-silver-f-l-pez-socasau-i-ochoa/)
Algun día, por cierto, tendré que aprender htlm...
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